Piensa en tu semana de verdad, esa que no sale en ningún calendario bonito.
El lunes arranca temprano, con el tinto en la mano, el trancón de siempre y la reunión de las ocho que siempre empieza a las ocho y diez. El martes sales del trabajo directo a clase, con el portátil en el morral y algo de comer en el camino. El miércoles es día de entregas. El jueves prometiste ir al cumpleaños de tu prima, y vas, porque la familia es la familia. El viernes hay salsa con las amigas, o una película en la casa, o las dos cosas si la noche da. El sábado toca mercado, lavar la ropa y, si el cuerpo acompaña, esa caminata que llevas semanas aplazando. Y el domingo puede ser ciclovía, almuerzo familiar o simplemente no hacer nada, según el ánimo.
Si te viste en alguna de esas escenas, este texto es para ti.
Porque en medio de todo ese movimiento hay una pregunta que casi nunca nos hacemos.
¿Qué es eso que de verdad no quieres dejar de hacer?
Hagamos el ejercicio juntas. En tu semana hay cosas que haces porque te tocan, y está bien, así funciona la vida. Pero también hay otras que haces porque te hacen ser tú. Esas son las que nos interesan hoy.
Puede ser la clase de baile de los jueves, esa en la que te olvidas de todo durante una hora. El café con tu mejor amiga, que siempre empieza con “tengo que contarte algo” y termina tres horas después. Entrenar, aunque sea tres veces a la semana y aunque a veces cueste arrancar. Tu emprendimiento, el que empezó como un plan B y hoy es tu orgullo. Estudiar la carrera que siempre quisiste, aunque te toque de noche y los sábados. Leer un rato antes de dormir. Cantar a todo pulmón en el carro. Viajar al pueblo de tus abuelos en el puente festivo. Llegar a la casa y cocinar con música.
Escríbelas si quieres. En una libreta, en las notas del celular o en la parte de atrás de un recibo. No tienen que ser grandes ni importantes para nadie más. Solo tienen que ser tuyas.
Cuando las ves todas juntas pasa algo muy bonito. Te das cuenta de que esa lista no es una lista de pendientes. Esa lista eres tú. Tus ganas, tus gustos, tus planes, la mujer que eres y la que quieres seguir siendo.
Ahora, piensa en otra cosa. ¿Cuántas veces has movido alguna de esas actividades para otro día?
Casi nunca es por falta de ganas. A veces es el cansancio de la semana, a veces es un día en el que tu cuerpo te pide ir un poco más despacio y a veces es simplemente la
costumbre. Muchas aprendimos desde muy jóvenes a adaptarnos, a mover el plan, a bajar el ritmo o a decir “mejor la próxima” con una sonrisa. Lo hicimos tantas veces que se volvió normal, y casi nunca nos detuvimos a preguntarnos por qué.
Adaptarse es una capacidad enorme, y las mujeres somos expertas en eso. Sabemos reorganizar una agenda en cinco minutos, cumplir con todo y todavía acordarnos del cumpleaños de todo el mundo. Esa habilidad nos ha llevado muy lejos, y nos sentimos muy orgullosas de ella.
Piensa en las mujeres que admiras. Tu mamá, tu abuela, esa jefa que te enseñó tanto, la amiga que montó su negocio desde cero. Seguramente todas tienen algo en común. Siguieron adelante con lo que amaban, muchas veces haciendo malabares, cuadrando horarios imposibles y sacando energía de donde no había. Nos inspiran justamente por eso. Y también nos hacen pensar que ojalá nuestra generación pueda hacerlo con un poco más de calma, con más herramientas y con la tranquilidad de saber que cuidarse también hace parte del plan.
Pero hoy queremos proponerte una idea distinta. ¿Y si no siempre tuviera que ser así? ¿Y si pudieras seguir con tu lista, a tu ritmo, incluso en los días en los que tu cuerpo va más despacio?
Esa pregunta es el punto de partida de todo lo que estamos construyendo en OLIV.
El bienestar no se ve igual para todas. Para unas es moverse y sudar. Para otras es descansar sin sentir culpa. Para otras es tener un momento propio en medio de una semana que no para. Por eso, antes de crear cualquier cosa, en OLIV decidimos empezar por escuchar. A la que trabaja y estudia al mismo tiempo, a la que emprende, a la que entrena antes de ir a la oficina, a la que está empezando su primer trabajo y a la que lleva años liderando un equipo.
Y en todas esas historias se repite algo. Las ganas de seguir. De estar en el plan, en la reunión, en la clase y en la pista de baile. De vivir la semana completa, con todo lo que trae, sintiéndonos bien y sin tener que escoger entre cuidarnos y hacer lo que nos gusta.
Nosotras también somos esas mujeres. También tenemos una lista de cosas que no queremos dejar de hacer, y también sabemos lo que se siente moverla una y otra vez. Por eso esto es tan personal para nosotras.
Por eso creamos nuestro cinturón térmico. Para acompañarte en esa lista que escribiste hace un rato, en los días de mucha energía y también en esos en los que tu cuerpo te pide un poquito más de cuidado. Lo diseñamos pensando en ti, en tu semana de verdad y en todo lo que te hace ser tú.
Queremos leerte. Cuéntanos en nuestras redes qué es eso que no puede faltar en tu semana, esa actividad que defiendes aunque el día esté lleno. Y muy pronto vas a poder tener tu propio cinturón térmico de OLIV.
Porque tu lista merece seguir completa. Para que tu vida no se detenga.
